INTRODUCTION:

vegetarian diets have been associated with lower risk of cardiovascular disease and a more favourable lipid profile in vegetarians who follow these diets for a long term period in observational studies, but the short-term effects of vegetarian diets are less known.

OBJECTIVE:

our objective was to analyze the short-term effects of a low-fat vegetarian diet on lipid profile and fasting glucose in previously non-vegetarian subjects from a Mediterranean population.

METHODS:

we carried out a nutritional intervention study in 159 volunteers (42 men and 117 women). A whole lacto-vegetarian diet low in fat (20%) was administered. A full daily menu was provided for 15 days under strict interned conditions. Fasting blood samples were obtained before and after dietary intervention and total cholesterol, HDL-C, LDL-C, triglycerides and fasting glucose were determined. Multivariate models for repeated measures were used.

RESULTS:

after dietary intervention, we detected statistically significant reductions in total cholesterol (-17.54 ± 37.14 mg/dl), LDL-C (-9.33 ± 34.29 mg/dl), HDL-C (-5.32 ± 12.16 mg/dl), and triglycerides (-18.92 ± 50.50 mg/dl). These reductions remained statistically significant after adjustment for sex and age. Significant weight changes were also detected. The additional adjustment for changes in body mass index (BMI) attenued the significance of the decrease in triglycerides (P = 0.067).

CONCLUSION:

a lacto-vegetarian diet low in fat, produces favourable and significant decreases in total cholesterol, LDL-C (independent of weight loss) and triglycerides (mediated by weight loss). This intervention also produced an expected decrease in HDL-C due to its reduced fat content.

 2015 Jul 1;32(1):156-64. doi: 10.3305/nh.2015.32.1.8892.
Copyright AULA MEDICA EDICIONES 2014. Published by AULA MEDICA. All rights reserved.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26262711




NUTRICIÓN VEGETARIANA: síntesis clínica - bioquímica



Las pruebas científicas, que continuamente crecen en número y en significancia estadística, permiten concluir que la nutrición vegetariana es un factor muy importante para la salud humana, y que el consumo de carnes, contrariamente, es un factor negativo para la misma, lo que está derrumbando antiguas teorías (que todavía se siguen usando en la formación universitaria de profesionales de salud) que proponían la necesidad del consumo de carnes para el mantenimiento de la salud. 


Como conclusión, relacionada con el desarrollo de enfermedades, se puede entender que sólo existen comentarios teóricos y poco fundados, tanto de médicos como de algunos investigadores, referidos a la necesidad de alimentarse con algún tipo de carne para evitar alguna deficiencia nutricional; pero, el desarrollo teórico de la nutrición, como de toda ciencia, debe surgir de los hechos, de las demostraciones, y en este caso, del estado de la salud de las personas, y todo planteo de supuestas deficiencias nutricionales debido a la nutrición vegetariana, debe tener su correlato en el desarrollo de alguna enfermedad, lo que estadísticamente no ha podido ser demostrado, resultando inválido el planteo de una desnutrición por no consumo de carnes, porque los vegetarianos tienen mucho menos incidencia de las principales enfermedades y mayor tendencia a vivir más tiempo, según la mayor parte de las investigaciones. 

No se puede decir que alguien se nutre correctamente, acorde a parámetros mal analizados, históricamente, como son los actuales, cuando su forma de nutrición es factor de desarrollo de las más mortales enfermedades (no infecto contagiosas). En otras palabras,es un sin sentido científico decir que es necesario consumir algún tipo de carne, planteo fundado en errados conceptos teóricos nutricionales, históricos, mal analizados, cuando el consumo de carnes está asociado a desarrollo de las más graves enfermedades.

Se demuestra, en la gran mayoría de las investigaciones científicas (estamos hablando de miles de investigaciones, y año a año se van agregando más), que el consumo de carnes es un factor clave en la incidencia y desarrollo de las principales enfermedades que afectan la humanidad, que no son infectocontagiosas (es decir, no se habla de enfermedades provocadas por microorganismos, aunque en el caso de la Demencia Espongiforme, causada por priones, el consumo de carnes aumenta considerablemente el riesgo), y que más matan, como son determinados cánceres, enfermedades cardiovasculares, incluyendo hipertensión, infarto cardíaco y Accidentes Cerebrovasculares, insuficiencia renal, diabetes, enfermedades neurodegenerativas, obesidad, etc. Y muy pocos son los planteos contrarios a adoptar este tipo de nutrición, pero en ningún caso se confirma que la nutrición vegetariana es causa de alguna enfermedad. Sí existen casos de desnutrición de algún nutriente en particular en vegetarianos, de la misma manera que existen entre gente que se alimenta con carnes, debido a la poca alimentación en cantidad y variedad, y por otros motivos, como son ciertas enfermedades. Por lo tanto, no pueden, estos resultados, ser interpretados como deficiencias como consecuencia del tipo de nutrición sino por errores alimenticios y otros factores propios de las personas. A modo de ejemplo, realizar continuamente prolongados ayunos (varios dias seguidos) podría generar algún tipo de deficiencia, sea la persona vegetariana u omnívora. De todos modos, como al final he analizado, lo que es criticado históricamente por profesionales e investigadores de salud son ciertos indicadores bioquímicos y ciertos nutrientes, pero estas observaciones contrarias a la nutrición vegetariana pueden ser claramente explicadas como erradas, sin fundamento.

Entonces, como hemos dicho, el consumo de carnes es un factor importante en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, las que están entre las principales causas de muerte en las ciudades industrializadas. Muchos aceptan que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en ciudades industrializadas. En la gran mayoría de los estudios que comparan la nutrición vegetariana con la nutrición omnívora, se demuestra que con la eliminación de las carnes (fundamentalmente las rojas) desciende significativamente el riesgo de desarrollar - y morir por - enfermedades cardiovasculares (infarto cardíaco, insuficiencia cardiaca, infarto cerebral, hipertensión arterial, etc). En uno de los más grandes estudios poblacionales, efectuados a un gran número de habitantes (lo que brinda una gran información), realizado por la Universidad de Oxford, concluyeron los investigadores, que las probabilidades de muerte por causas cardiovasculares en personas vegetarianas eran alrededor de 25 % menores, comparadas con las de los no vegetarianos y de 30 % (o más) de tener menor probabilidades sufrir enfermedades cardiovasculares. No es poco que un cambio de hábito alimenticio tenga un impacto tan importante en la salud.

Además, muchas investigaciones concluyen que el consumo de carnes, y principalmente las rojas, son un factor de riesgo para varios cánceres (o incluso la gran mayoría de los cánceres), siendo el cáncer de colon (intestino grueso) uno de los más inducibles. Ahora se está comenzando a considerar a la proteína de origen animal, como clave en el desarrollo de la gran mayoría de los cánceres. 

Otras enfermedades que se disminuye el riesgo con una dieta vegetariana, incluyendo ayunos, son la diabetes, la insuficiencia renal, daños hepáticos, enfermedades resultado por autoanticuerpos, así como la demencia.

Los vegetarianos tienen mejor funcionamiento gastrointestinal debido a la menor probabilidad de tener constipación (algo muy desagradable por los efectos negativos en la absorción de sustancias tóxicas acumuladas de la materia fecal, además del malestar psíquico que a muchos provoca), menor acidez, menor divertículos, entre varios beneficios demostrados. Incluso el reflujo esofágico es menos frecuente en vegetarianos que en omnívoros.

En enero del año 2013, tomando bases de datos de buscadores importantes (Medline, EMBASE, y otras), donde se expone casi todas las más prestigiosas publicaciones de investigación de salud, investigadores de las Universidades chinas de Zhejiang y Sun Yat-Sen han concluido (lo que permite despejar toda duda) que las personas que siguen dietas vegetarianas tienen una incidencia significativamente menor, comparados con omnívoros, de desarrollar enfermedades cardiovasculares y de morir por algún tipo de cáncer, en aproximados 30% y 20 %, respectivamente. Es relevante esta revisión estadística porque actúa a manera de conclusión de las más importantes investigaciones en conjunto, llevadas a cabo durante los últimos años.

En otra importante investigación, publicada en la revista Cell Metabolism, a principio del 2014, se ha concluido que el consumo de proteínas animales (los investigadores se han referido a cualquier tipo de carne, sea roja, blanca, es decir, vaca, cerdo, pollo, pescado, etc), aumenta hasta 4 veces más el riesgo de morir por algún tipo de cáncer y hasta un 75% el riesgo de muerte por enfermedades provocadas por el consumo de proteínas animales (los investigadores demostraron que el consumo de proteínas de origen animal eleva un factor clave en el desarrollo cancerígeno, como es el Factor de Crecimiento Insulínico tipo 1, IGF-1)

Es importante volver a destacar que las enfermedades en que se ha demostrado la disminución en su incidencia por adoptar una dieta vegetariana, son las primeras causas de muerte por motivos circunscriptos a la salud, y en conjunto, corresponden a la mayor parte de las causas de defunciones en ciudades del mundo.

Considero importante analizar por qué en ciertas investigaciones se observa que la diferencia entre vegetarianos y no vegetarianos, en cuanto a a tasas de cánceres, no es tanta la diferencia a favor de los vegetarianos. La posible explicación la podríamos encontrar en al menos un factor: el alto consumo de suplementos dietarios. El consumo de hierro y vitamina B12, que tanto insisten los nutricionistas a los que llevan una dieta vegetariana, podría ser la explicación. Existen muchas investigaciones que colocan al Hierro como un factor independiente del desarrollo de varias patologías, entre las cuales están ciertos o la mayoría, o quien sabe, todos, los cánceres. Ahora, es normal que muchos vegetarianos, asustados por erróneos conceptos de nutrición, anticuados, consuman altas cantidades de suplementos dietarios. Existen investigaciones que han demostrado que los altos niveles de vitamina B12 en sangre están relacionados con el desarrollo de altas tasas de cáncer. Por lo tanto, todavía no se ha logrado llevar a cabo investigaciones con puros vegetarianos, es decir, sin uso de suplementos dietarios comparados con quienes si consumen. En esta diferencia podríamos encontrar las respuestas de los confusos resultados que algunas investigaciones han brindado. 


Pero no todo es salud física. Además los vegetarianos son menos tendientes a la ansiedad y depresión, dos males tan comunes como los otros. 

Entre los principales antioxidantes existentes, benéficos para el metabolismo humano, están los polifenoles, sustancias que, en la casi totalidad, se encuentran en el reino vegetal. Dentro de este grupo están los flavonoides, compuestos con actividades muy variadas como son las inmunoestimulante e inmunomoduladoras, antibiótica, antiviral, antioxidante, estabilizadoras de membranas, anticancerígenas, flevotónicas, reductoras de riesgo cardiovascular. En general los flavonoides actúan protegiendo de la gran mayoría de las enfermedades que nos aqueja. En mi opinión, los polifenoles, por sus innumerables propiedades terapéuticas, no se les da el lugar que deberían tener en la farmacología clínica. Otros poderosos antioxidantes conocidos son la vitamina C (presente en cítricos, tomates, etc), vitamina E (presente en aceites vegetales), los carotenos (presente en espinacas, acelgas, coliflor, berro, perejil, zanahoria, etc).

Las grasas vegetales, en general, son insaturadas, con grandes beneficios cardiovasculares (entre otros beneficios), y además, existen en el reino vegetal, los fitoesteroles, a veces llamados “colesteroles vegetales”, con propiedades opuestas al colesterol animal, de la dieta y del producido por las personas (respecto a sus negativos efectos aterogénicas). Los fitoesteroles, entre otras actividades, impiden la absorción intestinal del colesterol.

Nuestra estructura anatómica comparada con los animales herbívoros, omnívoros y carnívoros, revela que no somos omnívoros ni carnívoros: los humanos tenemos molares desarrollados, caninos no cónicos y pequeños (incapaz de desgarrar músculos y piel), saliva con enzimas para los carbohidratos (ptialina), acidez estomacal suave (incapaz de coagular proteínas musculares crudas), longitud intestinal proporcionalmente grande respecto a la distancia boca – ano (observación: no todos calculan correctamente esta proporción, tal es el caso de los autores Testut y Latarjet en su libro de anatomía humana), estómagos pequeños, pequeña apertura bucal (los animales carnivoros tienen, en general, una gran apertura bucal), tener uñas en vez de garras, transpiración a través de la piel (los carnívoros usan mucho la lengua y el aparato respiratorio para eliminar calor), natural rechazo psíquico a la sangre, a lo muerto y a lo que está en estado de descomposición, entre muchos otros puntos comparativos (para ver un análisis comparativo más detallado, ver el efectuado por Dr. M Mills “LA ANATOMÍA COMPARADA DE LOS ANIMALES”, al final).


Con respecto al tema de lo muerto y en descomposición, hay que aclarar lo siguiente: cuando un animal muere, su cuerpo inmediatamente comienza a descomponerse, siendo éste un proceso irreversible, que sólo puede ser enlentecido, no frenado, a través por frio. Esto significa que, cuando se come algún tipo de carne, se está comiendo productos en descomposición, o mejor dicho, en algún grado de putrefacción. En el caso de los vegetales, cuando se saca un fruto no maduro de alguna planta, el mismo sigue un proceso de maduración previa, y no de descomposición de la manera que ocurre en los cadáveres animales. Cuando tenemos hojas de algún vegetal, sin sus raíces, observemos que tiene otro sistema de vida, ya que muchas pueden ser plantadas dando origen a una nueva planta.


Indicadores bioquímicos y fisiológicos usados como argumentos en contra de la dieta vegetariana y su explicación de por qué son infundados:


Hierro y anemia - no existe todavía un verdadero punto de corte para definir quién es anémico ferropénico (es decir, cuando se tiene bajos niveles de hemoglobina por falta de hierro como para generar algún cuadro fisiopatológico) y quién no. En realidad, no se puede definir un límite, ya que, como muchos indicadores bioquímicos, sus valores máximos y mínimos son sólo valores límites aceptados convencionalmente, según criterios estadísticos, que en muchos casos no tienen consenso generalizado. No obstante esto, la causa de la anemia ferropénica es fundamentalmente debida a parásitos o desnutrición general, aun en personas que llevan una dieta omnívora. No es correcto decir que entre los vegetarianos hay más anémicos ferropénicos que entre los no vegetarianos, cuando en general la principal fuente de hierro en una dieta omnívora son los vegetales y no las carnes.

También hay que aclarar que el hierro es un elemento que genera oxidaciones, y ya está siendo ubicado como factor independiente en el desarrollo de muchas enfermedades. El hierro incorporado a nuestro cuerpo en exceso por suplementos dietarios o por consumo de altas cantidades de carne produce cantidades, en exceso, de radicales libres (elementos oxidantes o inductores a oxidaciones) que superan los sistema de protección propios del cuerpo, y esta sería le explicación bioquímica del porqué el hierro en exceso es perjudicial para la salud.

Ya hay estudios que indican que altas dosis de hierro son factor importante para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, ciertos cánceres (como el cáncer de colon, el de mama), diabetes, insuficiencia renal y su acumulación en el cerebro está asociada a enfermedades degenerativas como el Alzheimer.

Respecto a este punto es importante razonar algo. La absorción del hierro, tanto en su cantidad como en su velocidad, presente en los productos vegetales es inferior a la de los productos cárnicos. Esto es usado como argumento por nutricionistas y médicos como un punto negativo de la dieta vegetariana porque “entraría” menos hierro al cuerpo cuando se es vegetariano que cuando se come carnes. Pero la naturaleza adaptativa es sabia, y tiene una lógica no siempre entendida: un elemento tan generador de sustancias oxidantes y tan potencialmente tóxico como es el hierro (el hierro libre en sangre, aun en pequeñas cantidades, es mortal), no debería llegar a los ámbitos celulares necesarios muy rápidamente, por lo tanto es necesario que su ingreso sea gradual y muy controlado. Y esa posibilidad la brindan solamente el hierro de los vegetales, no el de las carnes.


Vitamina B12 - anemia megaloblástica: Las principales causas de anemia megaloblástica son por deficiencia de vitamina B12 o ácido fólico o ambas vitaminas. A su vez, la deficiencia de ácido fólico es debido, principalmente, a la mala nutrición, por comer pocos vegetales. En cambio la deficiencia de vitamina B12 es debido a la desnutrición grave, alteraciones en el factor intrínseco (proteína clave en el proceso de absorción de la vitamina B12), la presencia de ciertos parásitos y bacterias que consumen esta vitamina. Muy pocos de los vegetarianos que son veganos (no consumen productos lácteos) desarrollan este cuadro, lo que estadísticamente no tiene valor. De todos modos la dieta ideal sería, a mi entender, la lacto – vegetariana, porque los lácteos son fuente natural de vitamina B12. Todavía no se sabe, porque no se han hecho las investigaciones del tema, cuanta vitamina B12 puede generarse en forma natural por parte de las bacterias del tracto gastrointestinal.

Existen investigaciones que ubican al alto nivel de Vitamina B12 en sangre, como factor, o relacionado, al aumento de riesgo de cánceres. Es un tema para tener muy en consideración. 

 http://jnci.oxfordjournals.org/content/early/2013/11/11/jnci.djt315.full




Homocisteinemia elevada por bajos niveles de B12 – Homocisteinemia significa cantidad de homocisteina medida en sangre. La homocisteina es un aminoácido considerado por algunos como factor independiente de riesgo de enfermedades cardiovasculares. No todos consideran aceptable esto. Todos los vegetarianos tienen altos niveles de homocisteina en sangre, comparado con los no vegetarianos. Pero la teoría muere ante la realidad, ya que como se cita más arriba, los estudios muestran que los vegetarianos tienen alrededor de 25 % menos de probabilidades de morir por causas cardiovasculares y de 30 % (o más) de tener menos probabilidades sufrir enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, estos datos son coherentes con los trabajos que no consideran al aumento de la homocisteina en sangre como un factor de riesgo. Habría que estudiar a la homocisteina como factor más que independientemente, como factor relacionado a alguna otra sustancia que los omnívoros tienen aumentada o disminuida respecto a los vegetarianos, ya que todos los estudios que concluyen que homocisteina es un factor independiente de riesgo cardiovascular, están realizados sin distinguir entre no vegetarianos y vegetarianos (en la mayor parte de estos estudios, la gente es no vegetariana).


Proteínas – Casi no tiene sentido hablar de este tema porque no existe ninguna base científica donde demuestre que el consumo de proteínas vegetales pueda generar alguna deficiencia a nivel proteico. La duda impuesta sobre la calidad de nutrición vegetariana respecto a las proteínas es el resultado del análisis no científico, sino simplemente teórico, de algunos que saben poco de nutrición (inclusive catedráticos). Proteínas como las de las legumbres (porotos, garbanzos, arvejas, soja, lentejas, habas, maní, etc) son de alta calidad, y por otro lado, todas las proteinas vegetales son completas en cuanto a los aminoácidos esenciales, a diferencia de la protiena más común de las carnes, el colágeno (aproximadamente 1/4 de las proteinas de los animales están formados por colágeno), la cual casi no tiene triptofano (lo que le da un valor biológico casi cero), y también es deficiente en otros impotrantes aminoácidos esenciales, además de que en su composición, la glicina, aminoácido no esencial, constituye la tercera parte de sus aminoácidos.
Por otro lado, aquellos que consumen lácteos consumen una de las dos mejores proteínas que hoy están aceptado por la OMS (junto con la proteína de la clara de huevo, la cual es muy controvertida, tema que analizo abajo).


Volviendo a lo señalado más arriba, en una última investigación del año 2014, se ha concluido que el consumo elevado de proteínas animales aumenta el riesgo de cánceres en general (casi 4 veces) y el riesgo de enfermedades mortales también, al menos en personas menores a 70 años de edad, porque induce el aumento de un factor proteico cancerígeno, el Factor de Crecimiento Insulínico - 1 (IGF-1). Y a diferencia de las proteínas de origen animal, las de origen vegetal no producen tal agravación o incluso evitan el grado de mortalidad que provocan las de origen animal.

Es sumamente relevante esta investigación, porque hace derrumbar uno de los dogmas de la nutrición, el de la necesidad de consumir proteínas animales. 

No obstante esto, en los últimos años se estaba perfilando la tendencia nutricional a que se coma menos proteínas de las que antes se consideraba, ya que se observaba que se necesita relativamente poca cantidad para las necesidades fisiológicas.


El huevo: ¿Por qué no consumir huevo? La clara de huevo tiene avidina, proteína que se une firmemente a la vitamina Biotina, vitamina que normalmente es producida en cantidades considerables por bacterias intestinales, y como resultado de esa unión, impide su absorción por el intestino. Esta vitamina es, como toda vitamina, esencial en el metabolismo. Su deficiencia genera depresión, debilidad muscular, y alteraciones dermatológicas, entre otras alteraciones de la salud. Estas pueden aumentar en ciertos casos de mucho consumo de huevo y llegar a ser graves cuando se consume mucho huevo crudo. La proteína avidina puede ser parcialmente inactivada con el calor, pero no se sabe cuanta avidina es inactiva cuando se come un huevo.

La yema del huevo tiene mucho colesterol. Hoy existen algunas opiniones favorables al consumo de huevo porque se está planteando que su consumo no incide mucho en el aumento del colesterol, y por lo tanto no sería un factor importante para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Pero, existe una serie de trabajos realizados a un altísimo nivel en cuanto al seguimiento bioquímico, post ingestión de huevo, en los que se demuestra la idea antigua de que el huevo aumenta el colesterol y por lo tanto es factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares. 

No nos olvidemos que el huevo es una célula animal, y a pesar de que con su consumo no se mate ningún animal, no es natural para nosotros su consumo. ¿Por qué no es natural? El huevo es equivalente a un mamífero gestando, por dentro de la yema se desarrolla el futuro embrión, y la clara con la cáscara son la fuente protección y alimento del futuro embrión, es decir la “madre”. La avidina es un ejemplo del funcionamiento protector de la clara y otra proteína, la ovomucoide que es una antitripsina, que inhibe la enzima tripsina, ésta última, importante en el proceso de digestión. Hay otras proteínas, en el huevo, que actúan fijando cofactores enzimáticos, como algunos metales, bloqueando la actividad de ciertas enzimas.

Hace varios años que se sigue confirmando que el consumo de huevo aumenta el riesgo de varios cánceres, como el de próstata, colon, recto, pulmón, mama, vesícula, entre otros.

¿Por qué no consumir hongos? 


Primero, los hongos no son vegetales; pertenecen a su propio reino. No son fotosintetizadores, sino descomponedores. Hay poca investigación sobre el tema, pero en toxicología se estudia las contaminaciones e intoxicaciones, muchas de las cuales son mortales, por consumo de hongos. 


El tema de la nutrición vegetariana es un tema que hoy no tiene límites, por lo extenso que es y porque continuamente se están desarrollando trabajos de investigación científica que permiten descubrir nuevas ventajas, y otros que confirman trabajos anteriores. Se puede concluir que hoy los resultados de las investigaciones colocan a la nutrición vegetariana como un pilar dentro de la salud humana.




Las bases bibliográficas de este análisis se las puede encontrar en el blog:
http://cienciavegetariana.blogspot.com.ar/














LA ANATOMÍA COMPARADA DE LOS ANIMALES, con relación al tipo de alimentación
Dr. Milton Mills
Traducción: Cristian Megyes


Normalmente se describen a los seres humanos como "omnívoros." Esta clasificación se basa en la observación de que los seres humanos se alimentan generalmente de una variedad amplia de alimentos vegetales y animales. Sin embargo, la cultura, costumbre y el aprendizaje están confundiendo el entendimiento de la nutrición humana. Así, la "observación" no es la mejor técnica para utilizar al intentar identificar la dieta "más natural" para los seres humanos. Mientras que la mayoría de los seres humanos tienen un comportamiento omnívoro, todavía de la pregunta que se mantiene si los seres humanos son anatómicamente aptos para una dieta que incluya alimentos animales así como alimentos vegetales.
Una técnica mejor y más objetiva es mirar la anatomía y la fisiología humanas. Los mamíferos se adaptan anatómica y fisiológicamente para obtener y consumir una clase particular de dieta (Es práctica común al examinar los fósiles de mamíferos extintos analizar las características anatómicas para deducir la dieta probable del animal) por lo tanto, podemos observar a mamíferos carnívoros (se alimentan de carnes, huesos y restos animales), a los herbívoros (se alimentan de plantas) y a los omnívoros para ver qué características anatómicas y fisiológicas se asocian a cada tipo de dieta. A partir de ahí podremos mirar la anatomía y la fisiología humanas para ver a qué grupo pertenecemos.



Cavidad bucal

Los carnívoros tienen una abertura amplia de la boca con relación al tamaño de su cabeza. Esto confiere las ventajas obvias para desarrollar las fuerzas necesarias para agarrar, matar y descuartizar la presa. La musculatura facial se reduce puesto que estos músculos obstaculizarían una apertura amplia de la boca, y no participan en el proceso de deglución animal. En todos los mamíferos carnívoros, la articulación de la mandíbula es una simple bisagra que está ubicada en el mismo plano de la dentadura. Este tipo de articulación es extremadamente fuerte y actúa como el punto de apoyo para los "brazos de una palanca" formados por las mandíbulas superiores y las inferiores. Los músculos principales usados para articular las mandíbulas en carnívoros son los temporales. Este músculo esta tan desarrollado en los carnívoros que forman la mayor parte del volumen de los lados de la cabeza (cuando acaricias un perro, estás acariciando sus músculos temporales). El "ángulo" de desplazamiento de la mandíbula inferior en carnívoros es pequeño. Esto es porque los músculos masetero y los pterigoides que se insertan en ese lugar son de poca importancia para ellos. La mandíbula inferior de carnívoros no puede moverse hacia adelante, y tiene movimiento de lado a lado, es decir, lateralizado, muy limitado. Cuando muerde, las muelas con forma de cuchilla adyacentes a las mejillas se deslizan unos con otras, actuando como cuchillos que cortan la carne.
Los dientes de un carnívoro están discretamente espaciados para no retener restos de alimentos. Los incisivos son cortos, acentuadas y puntiagudos, y se utilizan para agarrar y destrozar. Los caninos son muy alargados y tienen forma de daga para actuar como puñal, desgarrar y matar a la presa. Los molares (carnassials) son aplanados y triangulares con los bordes dentados que funcionan como las láminas afiladas de las sierras. Debido a la articulación tipo bisagra que se empalma, cuando un carnívoro cierra sus mandíbulas, los dientes laterales a las mejillas actúan juntos de manera que semeja el movimiento de dos láminas cortantes de una tijera.
La saliva de animales carnívoros no contiene las enzimas digestivas. Al comer, un carnívoro mamífero deglute rápidamente y no mastica su alimento. Puesto que las enzimas proteolíticas (que digieren proteínas) no se pueden liberar en la boca debido al peligro del autodigestión (que dañaría la cavidad bucal), los carnívoros no necesitan mezclar su alimento con saliva; simplemente muerden pedazos enormes de carne y los tragan enteros.
Según teoría evolutiva, las características anatómicas consistentes con una dieta herbívora representan una condición más recientemente derivada que la del carnívoro. Los mamíferos herbívoros tienen musculatura facial bien desarrollada, labios carnudos, una abertura relativamente pequeña de la cavidad bucal y una lengua muscular y gruesa. La ayuda de los labios en el movimiento del alimento en la boca y, junto con la musculatura facial (de la mejilla) y la lengua, ayuda en la masticación del alimento. En herbívoros, la articulación de las mandíbulas no está en el mismo plano que el de los dientes, sino que está por encima. Aunque esta articulación es menos fuerte que la del carnívoro, es mucho más móvil y permite los movimientos complejos de la mandíbula necesarios para masticar los alimentos vegetales. Además, este tipo de articulación permite que los dientes superiores e inferiores laterales de la mejilla estén casi juntos a lo largo de las mandíbulas cuando la boca es cerrada, actuando como plataformas que muelen.
El ángulo de la mandíbula se ha ampliado para proporcionar una amplia área para la inserción de los músculos, bien desarrollados, masetero y pterigoideo (éstos son los músculos principales de la masticación en animales herbívoros). Los músculos temporales son pequeños y de menor importancia. Los músculos masetero y del pterigoideo por su forma de inserción permiten desplazar la mandíbula inferior hacia los costados. Por consiguiente, la mandíbula inferior tiene un movimiento lateral pronunciado al comer. Este movimiento lateral es necesario para la acción de moler durante la masticación.
La dentadura de herbívoros es muy variada dependiendo de la clase de vegetales que cada especie particular se adapte para comer. Aunque estos animales diferencian en el tipo y número de dientes ellos los poseen, la variada clase de dientes comparten características estructurales comunes. Los incisivos son amplios, aplanados y semejan a las palas. Los colmillos pueden ser pequeños como en los caballos, prominentes como en hipopótamo, cerdos y algunos primates (en éstos se piensa que son utilizados para la defensa) o ausente. Las muelas, se ajustan y se aplanan generalmente en la parte superior para proporcionar una superficie que muele. Las muelas no pueden deslizarse verticalmente entre unas y otras de manera de semejar el movimiento de una rebanadora, sino que se deslizan horizontalmente para machacar y moler el alimento. Las características superficiales de las muelas varían dependiendo del tipo de vegetal que el animal come. Los dientes de animales herbívoros se agrupan muy cerca entre ellos, de modo que los incisivos actúen como un mecanismo cortante muy eficiente, y los molares superiores e inferiores forman plataformas extendidas para machacar y moler. Los dientes actúan como paredes limitando una cavidad bucal con un espacio grande, el cual es usado durante el proceso de masticación.
Estos animales mastican metódicamente y cuidadosamente su alimento, empujando el alimento hacia atrás y adelante, colocándolo en los dientes que muelen (molares) con la ayuda de los músculos de la lengua y de mejilla. Este proceso cuidadoso es necesario para romper las paredes celulares de las plantas para lograr la liberación de los contenidos intracelular digerible y lograr la mezcla con la saliva. Esto es importante porque la saliva de los mamíferos herbívoros a menudo contiene enzimas que digieren los carbohidratos (ptialina) comenzando de esa manera el proceso de digestión en la misma boca.



Estómago e intestino delgado

Diferencias llamativas entre los carnívoros y los herbívoros se ven en estos órganos. Los carnívoros tienen un estómago (monocámara) simple y espacioso. El volumen del estómago de un carnívoro representa 60-70% de la capacidad total del sistema digestivo. Porque la carne es relativamente fácilmente digerida para ellos, sus intestinos pequeños (donde ocurre la absorción de las moléculas del alimento) son cortos - cerca de tres a cinco o seis veces la longitud de cuerpo. Puesto que estos animales hacen un promedio de una matanza alrededor de una vez por semana, un volumen grande del estómago es ventajoso porque permite que los animales traguen rápidamente al comer, ingiriendo tanta carne como sea posible de una vez la cual podrá ser digerida más tarde mientras descansan. Además, la capacidad del estomago del carnívoro para secretar ácido clorhídrico es excepcional grande. Ellos pueden mantener el PH gástrico muy bajo, entre valores de 1 y 2 (N deT: acidez muy alta) aún en presencia de los alimentos. Esto es necesario para facilitar la digestión de la proteína y para matar las abundantes bacterias dañinas encontradas en las carnes.
Debido a la dificultad relativa con la que son digeridas las plantas (por la presencia de grandes cantidades de fibras indigeribles) los herbívoros tienen un aparato digestivo significativamente más grande y en algunos casos mucho más elaborado que los carnívoros. Ellos consumen plantas que contienen elevadas proporciones de celulosa, la cual debe ser fermentada (en el tracto digestivo por actividad bacteriana) para obtener muchos nutrientes. Se clasifican como "rumiantes" (los fermentadores en porciones anteriores del tracto gastrointestinal) o fermentadores en partes posteriores del tracto gastrointestinal. Los rumiantes son los herbívoros con los estómagos "multi - cámara" (varias cámaras) más conocidos. Los animales herbívoros que comen una dieta de la vegetación relativamente suave no necesitan un estómago "multi - cámara"". Tienen típicamente un estómago simple (una sola cámara), y un intestino delgado largo. Estos animales fermentan las partes difíciles de digerir de las plantas en sus porciones finales del intestino (colon). Muchos de estos herbívoros aumentan la sofisticación y la eficacia de sus tractos gastrointestinales incluyendo enzimas que digieren carbohidratos en la saliva. Un proceso de fermentación del estómago "multi - cámara" en un animal que consumió una dieta de la vegetación suave provocaría un derroche de la energía. Los alimentos y las calorías serían consumidos por las bacterias y los protozoos de la fermentación antes de alcanzar el intestino delgado para la absorción. El intestino delgado de los herbívoros tiende para ser muy largo (10 veces mayor que longitud de cuerpo, medidos desde la boca al ano) para permitir el tiempo y el espacio adecuados para la absorción de los alimentos.



Colon

El intestino grueso (colon) de carnívoros es simple y muy corto, pues sus propósitos solamente es absorber sal y agua. Es aproximadamente el mismo diámetro que el intestino delgado y, por lo tanto, tiene una capacidad limitada de funcionar como un reservorio. El colon es corto y sin apariencia abolsada. El músculo se distribuye a través de la pared, dando al colon un aspecto cilíndrico liso. Aunque una población bacteriana está presente en el colon de carnívoros, sus actividades son esencialmente putrefactivas.
En animales herbívoros, el intestino grueso tiende a ser un órgano sumamente especializado implicado en la absorción del agua y del electrolitos, producción y absorción de vitaminas, y/o fermentación de las fibras vegetales. El colon de herbívoros es generalmente más ancho que su intestino pequeño y es relativamente largo. En algunos mamíferos herbívoros, el colon tiene el aspecto abolsado debido al arreglo de las fibras del músculo en la pared intestinal. Además, en algunos herbívoros el intestino ciego (la primera sección del colon) es absolutamente grande y sirve como el sitio primario o accesorio de la fermentación.



Omnívoros

Uno esperaría que un omnívoro mostrara las características anatómicas que lo facilita para comer carnes y vegetales. Según la teoría evolutiva, la estructura del aparato digestivo del carnívoro es más primitiva que las adaptaciones herbívoras. Así, un omnívoro podría ser entendido como un carnívoro que demuestra algunas adaptaciones del aparato gastrointestinal a una dieta herbívora.
Éste es exactamente la situación que encontramos en el oso, el mapache y ciertos miembros de las familias caninas. (Esta discusión será limitada a los osos porque son, generalmente, representantes de los omnívoros anatómicos.) Los osos se clasifican como carnívoros pero son omnívoros anatómicos clásicos. Aunque comen algunos animales, los osos son sobre todo herbívoros con 70-80% de su dieta comprendida por plantas. (La excepción es el oso polar que vive en el congelado ártico pobre de vegetación y la alimentación primaria es la grasa de la foca.) Los osos no pueden digerir la vegetación fibrosa bien, y por lo tanto, su alimento es altamente selectivo. Su dieta es dominada por las hierbas, los tubérculos y las bayas. Muchos científicos creen que la razón de la hibernación de los osos es porque su principal alimento (vegetación) no está disponible en los fríos inviernos del norte. (Obsérvese que la hibernación de los osos polares es durante los meses del verano en que las focas son inasequibles.)
Los osos exhiben generalmente las características anatómicas coherentes con una dieta carnívora. La articulación de la mandíbula de los osos está en el mismo plano que los dientes molares. Los músculos temporales son muy desarrollados, y el ángulo de la mandíbula, pequeño, se corresponde al papel limitado el pterigoideo, y los músculos maseteros participan en el movimiento de la mandíbula. El intestino pequeño es corto (longitud de cuerpo de menos de cinco veces) como el de los carnívoros puros, y el colon es simple, liso y corto. La adaptación más prominente a una dieta herbívora en osos (y otros omnívoros "anatómicos") es la modificación de su dentición. Los osos conservan los incisivos, los colmillos grandes y los premolares de los carnívoros; pero las muelas se han ajustado con las cúspides redondeadas para machacar y moler. Los osos, sin embargo, no han adoptado las uñas características de los herbívoros y conservan las garras alargadas de los carnívoros.
Un animal que captura, mata y come a la presa debe tener el equipo físico que hace a la depredación práctica y eficiente. Puesto que los osos incluyen cantidades significativas de carne en su dieta, deben conservar las características anatómicas que permiten que capturen y que maten animales. Por lo tanto, los osos tienen una estructura de la mandíbula, musculatura y la dentición que les permiten desarrollar y aplicar las fuerzas necesarias para matar y para descuartizar a la presa, aun cuando la mayoría de su dieta está basada de plantas. El oso tiene una articulación de la mandíbula tipo herbívoro (encima del plano de los dientes) que es una articulación, lejos, más eficiente para moler vegetación y que potencialmente permitiría que los osos aprovechar una gama más amplia de plantas en su dieta. Esta articulación es mucho más débil que la de los carnívoros. La articulación de la mandíbula de los herbívoros se disloca fácilmente y no soportaría bien las tensiones de someter la presa durante la lucha y/o en el quebrantamiento de los huesos (ni permitiría alcanzar la amplia gama de necesidades de los carnívoros). En la vida salvaje, un animal con una mandíbula dislocada pronto moriría de hambre o sería comido por otro y, por lo tanto, sería un resultado de la adaptación contradictoria. Una especie dada no puede adoptar, la más débil pero la más eficiente y móvil articulación del tipo herbívoro hasta que no haya basado su alimentación primaria en las plantas, ya que realmente estaría en riesgo de la dislocación articular, muerte y finalmente la extinción.



¿Qué somos nosotros?

El aparato gastrointestinal humano ofrece las modificaciones anatómicas consistentes con una dieta herbívora. Los seres humanos tienen labios musculares y una abertura pequeña de la cavidad bucal. Muchos de los "músculos supuestos de la expresión" son realmente los músculos usados en la masticación. La lengua muscular y ágil es esencial para comer, se ha adaptado al uso del habla y otras actividades. La articulación de la mandíbula es aplanada por una placa cartilaginosa y está localizado bien arriba del plano de los dientes. Se reduce el músculo de los temporales. La "mandíbula cuadrada característica" de los varones adultos refleja el proceso angular ampliado de la mandíbula y del desarrollado grupo de los músculos de los maseteros y pterigoideo. La mandíbula humana puede moverse adelante para enganchar las incisivos, y de lado a lado para machacar y para moler.
Los dientes humanos son también similares a ésos encontrados en otros herbívoros a excepción de los caninos (los colmillos de algunos de los monos son alargados y se piensa que son utilizados para la exhibición y/o la defensa). Nuestros dientes son algo grandes y lindan generalmente contra uno otro. Los incisivos son planos y como espada, útil para pelar, cortar y morder los materiales relativamente suaves. Los caninos no son serrados ni cónicos, pero son aplanados, romos y pequeños y funcionan como los incisivos. Los premolares y las muelas poseen un cuerpo casi cúbico, con su cara triturante aplanada y con protuberancias (llamadas cúspides), y son usados para machacar, moler y reducir a pasta los alimentos.
La saliva humana contiene la enzima amilasa que digiere carbohidratos. Esta enzima es muy importante en la digestión de los carbohidratos. El esófago es estrecho y preparado para el paso de pequeñas cantidades de comida masticada. El comer rápidamente, procurando tragar una cantidad grande de alimento o tragar alimentos difíciles de digerir y/o mal masticados (la carne es el culpable más frecuente) a menudo puede generar que la persona se ahogue.
El estómago del hombre tiene una sola cámara, su acidez es suave. (Clínicamente, si una persona presenta un PH gástrico menor de 4-5 (es decir mucha mayor acidez de lo normal) cuando hay alimento en el estómago es tema de estudio.) La capacidad del estómago representa cerca de 21-27% de la capacidad total del tracto gastrointestinal. El estómago sirve como cámara de mezcla y almacenamiento, mezclando los alimentos y transformando la mezcla en una masa semi-líquida y regulando su entrada en el intestino delgado. El intestino delgado humano es largo, con un tamaño promedio de 10 a 11 veces la longitud de cuerpo. (Nuestro intestino delgado tiene un promedio de 6 a 9 metros. El tamaño de cuerpo humano se mide de la parte superior de la cabeza al final de la espina dorsal y de los promedios entre 0.6 a 0.9 metros en longitud en individuos normales.)
El colon humano demuestra la estructura saculada (abolsada) característico de los herbívoros. La sección del intestino grueso es más grande que la del el intestino delgado. El colon es relativamente largo. El colon del hombre es responsable de la absorción del agua y de los electrolitos y de la producción y de la absorción de ciertas vitaminas. Hay también fermentación bacteriana extensiva de los materiales fibrosos de las plantas, con la producción y la absorción de las cantidades significativas de energía (ácidos grasos de cadenas cortas) dependiendo del contenido de la fibra de la dieta. La manera que la fermentación y la absorción de metabolitos ocurre en el colon humano recientemente ha comenzado a ser investigado.


Resumen 

En conclusión, vemos que los seres humanos tienen la estructura del aparato gastrointestinal de un herbívoro. El Humano no muestra las estructuras mezcladas que uno espera encontrara en un omnívoro anatómico, como los osos y los mapaches. De ahí que como resultado de la comparación del tracto gastrointestinal de los humanos con el de los carnívoros, herbívoros y omnívoros nos permite concluir que está preparado para ser herbívoro.
Trends in diet and Alzheimer's disease during the nutrition transition in Japan and developing countries.

Grant W. 

J Alzheimers Dis. 2014;38(3):611-20. doi: 10.3233/JAD-130719.


Abstract 


BACKGROUND:

Alzheimer's disease (AD) rates in Japan and developing countries have risen rapidly in recent years. Researchers have associated factors such as the Western diet, obesity, alcohol consumption, and smoking with risk of AD.


OBJECTIVE:

This paper evaluates whether the dietary transition might explain the rising trend of AD prevalence in Japan and in developing countries, evaluating other factors when possible.


METHODS:

This study used two approaches to see whether dietary or other changes could explain AD trends in Japan and developing countries. One approach involved comparing trends of AD in Japan with changes in national dietary supply factors, alcohol consumption, and lung cancer mortality rates from zero to 25 years before the prevalence data. The second compared AD prevalence values for eight developing countries with dietary supply factors from zero to 25 years before the prevalence data.


RESULTS:

For Japan, alcohol consumption, animal product, meat and rice supply, and lung cancer rates correlated highly with AD prevalence data, with the strongest correlation for a lag of 15-25 years. In the eight-country study, total energy and animal fat correlated highly with AD prevalence data, with a lag of 15-20 years. Mechanisms to explain the findings include increased obesity for the eight countries, and increases in cholesterol, saturated fat, and iron from increases in animal products and meat supply for Japan.


CONCLUSION:

Evidently AD rates will continue rising in non-Western countries for some time unless we address major risk factors involving diet, obesity, and smoking.


PMID: 24037034 [PubMed - in process]

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24037034


Enfermedades cardiovasculares

En este apartado, muestro investigaciones que claramente demuestran que la adopción de una dieta vegetariana, es factor clave en la disminución significativa de la mayor parte de las enfermedades del sistema cardiovascular, que más morbilidad y mortalidad generan. 





Cáncer


Estas son algunas investigaciones que muestran la reducción de la incidencia y mortalidad de cánceres de personas vegetarianas con respecto a personas omnívoras (que consumen carnes).        



Elevated Plasma Vitamin B12 Levels as a Marker for Cancer: A Population-Based Cohort Study


Johan Frederik Berg Arendt Lars Pedersen Ebba Nexoand  Henrik Toft Sørensen

http://jnci.oxfordjournals.org/content/early/2013/11/11/jnci.djt315.full

Abstract


Background A substantial proportion of patients referred for plasma vitamin B12 (cobalamin [Cbl]) measurement present with high Cbl levels, which have been reported in patients with different cancer types. However, the cancer risk among patients with newly diagnosed high Cbl levels has not been adequately examined.


Methods We conducted this cohort study using population-based Danish medical registries. Patients referred for Cbl measurement with levels greater than the lower reference limit (≥200 pmol/L) were identified from the population of Northern Denmark during the period of 1998 to 2009 using a database of laboratory test results covering the entire population. Data on cancer incidence (follow-up 1998–2010), Cbl treatment, and prior diagnoses were obtained from medical registries. Patients receiving Cbl treatment were excluded. Cancer risks were calculated as standardized incidence ratios (SIRs) with 95% confidence intervals (CIs), stratified by plasma Cbl levels. All statistical tests were two-sided.


Results We identified 333 667 persons without prevalent cancer and not receiving Cbl treatment. Six percent had Cbl levels greater than the upper reference limit (≥601 pmol/L). Cancer risk increased with higher Cbl levels and was highest during the first year of follow-up (Cbl 601–800 pmol/L: SIR = 3.44, 95% CI = 3.14 to 3.76; Cbl >800 pmol/L: SIR = 6.27, 95% CI = 5.70 to 6.88; both P < .001). The risks were particularly elevated for hematological and smoking- and alcohol-related cancers for persons with high Cbl levels.


Conclusions High Cbl levels were associated with the risk of subsequently diagnosed cancer, mostly within the first year of follow-up. This may have clinical implications for the interpretation of high Cbl levels.

Vitamin B12 (cobalamin [Cbl]) is an essential nutrient involved in one-carbon metabolism and cell division. Daily intake of 2 to 5 μg, together with efficient absorption, transportation, and transformation, are needed to maintain health. In clinical practice, measurement of total plasma Cbl is requested widely for the biochemical assessment of Cbl deficiency. Three studies have shown that a substantial proportion of patients for whom Cbl measurement is requested have plasma Cbl levels greater than the upper limit of the reference range, and two of these studies have shown an association between high Cbl levels and cancer.

The association between elevated plasma Cbl levels and cancer risk is poorly understood. On one hand, a high prevalence of elevated Cbl levels has been reported in patients with liver cancer, other solid tumors, and hematological malignancies. On the other hand, some studies have indicated a high prevalence of cancer, both hematological and solid tumors, among patients with high Cbl levels. However, the latter studies are limited by their cross-sectional design, and only one study included a comparison group of patients with normal and low plasma Cbl levels. Most studies on normal or low Cbl levels in relation to cancer have been negative, except for some studies showing associations between increasing Cbl levels and lung and prostate cancer.

Elevated plasma Cbl levels have also been associated with several nonmalignant diseases, including liver diseases, alcoholism, and renal, autoimmune, and infectious diseases. Only a few patients with these diseases have high Cbl levels. Moreover, these diseases have been reported in a small proportion of patients with high Cbl levels .

To assess the possible clinical implications of elevated Cbl levels in diagnosing cancer, we conducted a population-based cohort study, examining the incidence of cancer diagnoses among patients with elevated plasma Cbl levels.




Low Protein Intake Is Associated with a Major Reduction in IGF-1, Cancer, and Overall Mortality in the 65 and Younger but Not Older Population

Morgan E. Levine, Jorge A. Suarez, Sebastian Brandhorst, Priya Balasubramanian, Chia-Wei Cheng, Federica Madia, Luigi Fontana, Mario G. Mirisola, Jaime Guevara-Aguirre,8 Junxiang Wan, Giuseppe Passarino, Brian K. Kennedy, Min Wei, Pinchas Cohen, Eileen M. Crimmins, and Valter D. Longo.

Fuente: http://www.cell.com/cell-metabolism/abstract/S1550-4131(14)00062-X


Mice and humans with growth hormone receptor/ IGF-1 deficiencies display major reductions in agerelated diseases. Because protein restriction reduces GHR-IGF-1 activity, we examined links between protein intake and mortality. Respondents aged 50–65 reporting high protein intake had a 75% increase in overall mortality and a 4-fold increase in cancer death risk during the following 18 years. These associations were either abolished or attenuated if the proteins were plant derived. Conversely, high protein intake was associated with reduced cancer and overall mortality in respondents over 65, but a 5-fold increase in diabetes mortality across all ages. Mouse studies confirmed the effect of high protein intake and GHR-IGF-1 signaling on the incidence and progression of breast and melanoma tumors, but also the detrimental effects of a low protein diet in the very old. These results suggest that low protein intake during middle age followed by moderate to high protein consumption in old adults may optimize healthspan and longevity.


Es decir, se concluye que el consumo de proteínas animales (carnes rojas, blancas, y todo tipo de animal o producto de origen animal, como el huevo), en forma clásica, en cantidades llamadas normales, aumenta el riesgo de muerte por cánceres, en general, en 4 veces, y en 3 veces por enfermedades en general. El consumo de proteínas de origen vegetal, a diferencia de las de origen animal, o no provoca tal aumento de mortalidad, o directamente evita el riesgo de mortalidad inducida por proteínas de origen animal. 

Con esta análisis investigativo se derrumba uno de los pilares de la nutrición: el del consumo de proteínas animales, las cuales, durante décadas de enseñanza académica, se ha dicho que que era esencial para la salud humana. 

No sólo queda destruido este dogma, sino que además, se ha demostrado que no sólo no son necesarias las proteínas animales, sino que además, el consumo de las mismas aumenta la tasa de mortalidad por cánceres y demás enfermedades, en forma alarmante.

Los investigadores también han concluido que: “We also propose that at older ages, it may be important to avoid low protein intake and gradually adopt a moderate to high protein, preferably mostly plant-based consumption to allow the maintenance of a healthy weight and protection from frailty”, pero de ninguna manera han demostrado que este planteo no esté también asociado a un aumento de las enfermedades citadas, con el consiguiente aumento de la mortalidad, ya que solo hablan de fragilidad, debilidad, interpretándose tal vez, como debilidad muscular. Pero, no obstante, aclaran que lo que recomiendan es que el aumento del consumo de proteinas, debe ser respecto a las de origen vegetal, preferentemente. 


Es muy interesante que también comienza a entenderse que las proteínas no son simples compuestos químicos cuyas propiedades fisiológicas y fisiopatológicas dependen de su secuencia aminoacídica (estructura primaria) y las consecuentes estructuras derivadas de ésta. Se diferencia, algo que ya se había visto en otras investigaciones, diferencias fisiológicas y fisiopatológicas entre las proteínas según su origen sea animal (muscular), lácteas, o vegetales. En esta investigación se observa que las proteínas vegetales tienen un efecto diferente a las de las animales. 



Vegetarianism as a Protective Factor for Colorectal Adenoma and Advanced Adenoma in Asians.


Lee CG, Hahn SJ, Song MK, Lee JK, Kim JH, Lim YJ, Koh MS, Lee JH, Kang HW

Abstract

BACKGROUND:

Although epidemiologic and animal studies suggest a vegetarian diet protects against the development of colorectal cancer, the relationship between vegetarian diet and incidence of colorectal adenoma is not yet conclusive, especially for Asians.

AIM:

The purpose of this study was to examine the protective effect of a vegetarian diet against colorectal adenoma and advanced adenoma.

METHODS:

This cross-sectional study compared the prevalence of colorectal adenoma among Buddhist priests, who are obligatory vegetarians, with that among age and sex-matched controls. All the subjects underwent health checkups in a health-promotion center in Korea.

RESULT:

Colorectal adenoma and advanced adenoma were both more prevalent in the general population group than in the Buddhist priest group (25.2 vs. 17.9 %, 6.7 vs. 2.0 %). However, the prevalence of metabolic syndrome, high body mass index, and waist circumference were higher in the Buddhist priest group. According to univariate analysis, non-vegetarian diet (general population) significantly increased the prevalence of colorectal adenoma and advanced adenoma compared with a vegetarian diet (Buddhist priests) (OR 1.54, 95 % CI 1.08-2.21, P = 0.018; OR 3.60, 95 % CI 1.53-8.48, P = 0.003). In a conditional regression analysis model, non-vegetarian diet was also a significant risk factor for colorectal adenoma and advanced adenoma (OR 1.52, 95 % CI 0.75-2.07, P = 0.043; OR 2.94, CI 0.97-7.18, P = 0.036).

CONCLUSIONS:

Vegetarianism may be effective in preventing both colorectal adenoma and advanced adenoma in Asians.

Dig Dis Sci. 2013 Dec 10.

PMID: 24323183 [PubMed - as supplied by publisher]
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24323183


Red and processed meat intake and risk of colorectal adenomas: A meta-analysis of observational studies.


Xu X, Yu E, Gao X, Song N, Liu L, Wei X, Zhang W, Fu C.



2012 May 3. doi: 10.1002/ijc.27625.

Source

Department of Colorectal Surgery, Changhai Hospital of Second Military Medical University, Shanghai, China.

Abstract

Inconsistent results regarding the association between red and processed meat intake and the risk of colorectal adenoma (CRA), the precursor of colorectal cancer (CRC), have been reported. To provide a quantitative assessment of this association, we summarized the evidence from observational studies. Relevant studies were identified in MEDLINE and EMBASE until December 31, 2011. Summary relative risks (SRRs) with 95% confidence intervals (CIs) were pooled with a random-effects model. Between-study heterogeneity was assessed using the Cochran's Q and I(2) statistics. A total of 21 studies (16 case-control studies and five cohort/nested case-control studies) were included in this meta-analysis. The SRRs of CRA were 1.36 (95% CI = 1.17-1.58) for every 100 g/day increase in red meat intake, and 1.24 (95% CI = 1.12-1.36) for the highest versus the lowest level of red meat intake. Nonlinear dose-response meta-analysis indicated that CRA risk increased approximately linearly with increasing intake of red meat up to ∼ 90 g/day, where the curve reached its plateau. Subgrouped analyses revealed that the increased risk of CRA with intake of red meat was independent of geographic locations, design and confounders. The SRRs of CRA was 1.28 (95% CI = 1.03-1.60) for per 50 g/day increase in processed meat intake, and 1.17 (95% CI = 1.08-1.26) for the highest versus the lowest level of processed meat intake. Increased intake of red and processed meat is associated with significantly increased risk of CRA.
Copyright © 2012 UICC.


Fuente: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22553166



En este análisis estadístico, de una gran cantidad de investigaciones a nivel internacional, se confirma algo que hace muchos años se comenzó a evidenciar: la evidente disminución, en vegetarianos, con respeto a omnívoros (quienes comen carnes) de la muerte por enfermedades cardiovasculares, junto con la disminución evidente de la incidencia de otra terrible enfermedad, el cáncer.

Con este trabajo se demuestra que la gran mayoría de las investigaciones, durante muchos años, en conjunto, han comprobado que estas dos enfermedades, las cuales están entre las principales causas de muerte en ciudades en el mundo (en Argentina las enfermedades cardiovasculares y ciertos cánceres, son las prinicipales causas de muerte por enfermedades) pueden ser disminuidas, en cuanto a incidencia, y como consecuencia a ello, su resultado mortal, al adoptar una dieta vegetariana.





Cardiovascular disease mortality and cancer incidence in vegetarians: a meta-analysis and systematic review.

Huang T, Yang B, Zheng J, Li G, Wahlqvist ML, Li D.

Source: Department of Food Science and Nutrition, Zhejiang University, Hangzhou, China.

Abstract

Background:

Prospective cohort studies have examined mortality and overall cancer incidence among vegetarians, but the results have been inconclusive.

Aims:

The objective of the present meta-analysis was to investigate cardiovascular disease mortality and cancer incidence among vegetarians and nonvegetarians.

Methods:

Medline, EMBASE and Web Of Science databases were searched for cohort studies published from inception to September 2011. Studies were included if they contained the relative risk (RR) and corresponding 95% CI. Participants were from the UK, Germany, California, USA, the Netherlands and Japan.

Results:

Seven studies with a total of 124,706 participants were included in this analysis. All-cause mortality in vegetarians was 9% lower than in nonvegetarians (RR = 0.91; 95% CI, 0.66-1.16). The mortality from ischemic heart disease was significantly lower in vegetarians than in nonvegetarians (RR = 0.71; 95% CI, 0.56-0.87). We observed a 16% lower mortality from circulatory diseases (RR = 0.84; 95% CI, 0.54-1.14) and a 12% lower mortality from cerebrovascular disease (RR = 0.88; 95% CI, 0.70-1.06) in vegetarians compared with nonvegetarians. Vegetarians had a significantly lower cancer incidence than nonvegetarians (RR = 0.82; 95% CI, 0.67-0.97).

Conclusions:

Our results suggest that vegetarians have a significantly lower ischemic heart disease mortality (29%) and overall cancer incidence (18%) than nonvegetarians.




Copyright © 2012 S. Karger AG, Basel.
PMID: 22677895 [PubMed - indexed for MEDLINE]


En este nuevo análisis se mantiene la tendencia de conclusiones, respecto a la actividad protectiva y anticancerígena de las dietas vegetarianas (incluyendo la vegana).

Es más que evidente, ya pasado más de 10 años de investigaciones, que las dietas vegetarianas son protectoras de la mayor parte de los cánceres, e inversamente, las carnes, son mas o menos inductoras, según el tipo de cáncer, pero nunca son protectoras.



2012 Nov 20. [Epub ahead of print]

VEGETARIAN DIETS AND THE INCIDENCE OF CANCER IN A LOW-RISK POPULATION.


Tantamango-Bartley Y, Jaceldo-Siegl K, Fan J, Fraser G.

EPIDEMIOLOGY AND BIOSTATISTICS, LOMA LINDA UNIVERSITY.

Abstract

BACKGROUND:

Cancer is the second leading cause of death in the US. Dietary factors account for at least 30% of all cancers in Western countries. Since people do not consume individual foods but rather combinations of them, the assessment of dietary patterns may offer valuable information when determining associations between diet and cancer risk.

METHODS:

We examined the association between dietary patterns (non-vegetarians, lacto, pesco, vegan, and semi-vegetarian) and the overall cancer incidence among 69,120 participants of the Adventist Health Study-2. Cancer cases were identified by matching to cancer registries. Cox-proportional hazard regression analysis was performed to estimate hazard ratios, with "attained age" as the time variable.

RESULTS:

2,939 incident cancer cases were identified. The multivariate HR of overall cancer risk among vegetarians compared to non-vegetarians was statistically significant (HR=0.92; 95%CI: 0.85, 0.99) for both genders combined. Also, a statistically significant association was found between vegetarian diet and cancers of the gastrointestinal tract (HR=0.76; 95%CI: 0.63, 0.90). When analyzing the association of specific vegetarian dietary patterns, vegan diets showed statistically significant protection for overall cancer incidence (HR=0.84; 95%CI: 0.72, 0.99) in both genders combined and for female-specific cancers (HR=0.66; 95%CI: 0.47, 0.92). Lacto-ovo-vegetarians appeared to be associated with decreased risk of cancers of the gastrointestinal system (HR=0.75; 95%CI: 0.60, 0.92).

CONCLUSION:

Vegetarian diets seem to confer protection against cancer. Impact: Vegan diet seems to confer lower risk for overall and female-specific cancer compared to other dietary patterns. The lacto-ovo-vegetarian diets seem to confer protection from cancers of the gastrointestinal tract.
PMID:23169929 [PubMed - as supplied by publisher]










En esta investigación se mantiene la tendencia: consumo de carnes y grasas totales aumenta el riesgo de cáncer de cólon y de recto, e inversamente, el consumo de vegetales disminuye dicho riesgo.

En este estudio, incluso, se ha observado la relación entre lo dicho y la edad. Cuando se adelanta la tendencia al cambio de dieta, a favor de disminuir el consumo de carnes rojas y aumentar el consumo de vegetales en temprana edad, disminuye también el riesgo del desarrollo de los cánceres citados.







Adolescent and mid-life diet: risk of colorectal cancer in the NIH-AARP Diet and Health Study.

Ruder EH, Thiébaut AC, Thompson FE, Potischman N, Subar AF, Park Y, Graubard BI, Hollenbeck AR, Cross AJ.

Source: Division of Cancer Epidemiology and Genetics, National Cancer Institute, NIH, Department of Health and Human Services, Rockville, MD, USA. rudereh@mail.nih.gov


Abstract

BACKGROUND: Colorectal cancer has a natural history of several decades; therefore, the diet consumed decades before diagnosis may aid in understanding this malignancy.

OBJECTIVE: The objective was to investigate diet during adolescence and 10 y before baseline (ages 40-61 y) in relation to colorectal cancer.

DESIGN: Participants in the NIH-AARP Diet and Health Study (n = 292,797) completed a 124-item food-frequency questionnaire (FFQ) about diet in the past 12 mo and two 37-item FFQs about diet at ages 12-13 y and 10 y previously. Cox regression was used to estimate multivariate HRs and 95% CIs for colon (n = 2794) and rectal (n = 979) cancers within quintiles of exposures.

RESULTS: Colon cancer risk was lower in the highest than in the lowest quintile of vitamin A (HR: 0.82; 95% CI: 0.72, 0.92) and vegetable (HR: 0.81, 0.70, 0.92) intakes during adolescence. Those in the highest intake category 10 y previously for calcium (HR: 0.83; 95% CI: 0.73, 0.94), vitamin A (HR: 0.81; 95% CI: 0.71, 0.92), vitamin C (HR: 0.83; 95% CI: 0.72, 0.95), fruit (HR: 0.84; 95% CI: 0.73, 0.97), and milk (HR: 0.78; 95% CI: 0.67, 0.90) had a lower risk of colon cancer, but a higher risk was observed for total fat (HR: 1.15; 95% CI: 1.01, 1.30), red meat (HR: 1.31; 95% CI: 1.12, 1.53), and processed meat (HR: 1.24; 95% CI: 1.06, 1.45). For rectal cancer, milk was inversely associated (HR: 0.75; 95% CI: 0.58, 0.96) with risk.

CONCLUSION: Adolescent and midlife diet may play a role in colorectal carcinogenesis.

PMID:22071715[PubMed - indexed for MEDLINE] PMCID:PMC3252554[Available on 2012/12/1]

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22071715



Hace muchos años que se está analizando cuales son los componentes de la carne que actúan como inductores. Entre ellos está el hierro hemínico de la hemoglobina y de la mioglobina, y ciertos compuestos químicos, llamados N-nitroso, que poseen un alto poder de genotoxicidad (toxicidad a nivel genómico). En un estudio realizado por integrantes del Departamento de Toxicogenómicos, de la Universidad de Maastricht, Holanda, en este año 2011, investigaron el efecto del consumo de carnes rojas, durante 7 días, en humanos. Observaron, coherentemente con muchos otros trabajos de investigación, el aumento de la genotoxicidad colónica, en función del consumo de carnes rojas, evidenciado con alteraciones en la expresión genómica, las que normalmente están implicadas en el cáncer colorectal.
2012 Feb;50(2):95-103. doi: 10.1016/j.fct.2011.10.038. Epub 2011 Oct 14.

Red meat intake-induced increases in fecal water genotoxicity correlate with pro-carcinogenic gene expression changes in the human colon.

Source

Department of Toxicogenomics, Maastricht University, P.O. Box 616, 6200 MD Maastricht, The Netherlands. d.hebels@maastrichtuniversity.nl

Abstract

Red meat consumption is associated with an increased colorectal cancer (CRC) risk, which may be due to an increased endogenous formation of genotoxic N-nitroso compounds (NOCs). To assess the impact of red meat consumption on potential risk factors of CRC, we investigated the effect of a 7-day dietary red meat intervention in human subjects on endogenous NOC formation and fecal water genotoxicity in relation to genome-wide transcriptomic changes induced in colonic tissue. The intervention showed no effect on fecal NOC excretion but fecal water genotoxicity significantly increased in response to red meat intake. Colonic inflammation caused by inflammatory bowel disease, which has been suggested to stimulate endogenous nitrosation, did not influence fecal NOC excretion or fecal water genotoxicity. Transcriptomic analyses revealed that genes significantly correlating with the increase in fecal water genotoxicity were involved in biological pathways indicative of genotoxic effects, including modifications in DNA damage repair, cell cycle, and apoptosis pathways. Moreover, WNT signaling and nucleosome remodeling pathways were modulated which are implicated in human CRC development. We conclude that the gene expression changes identified in this study corroborate the genotoxic potential of diets high in red meat and point towards a potentially increased CRC risk in humans.
Copyright © 2011 Elsevier Ltd. All rights reserved.
PMID:
22019696
[PubMed - indexed for MEDLINE]


Consumption of Food Groups and the Risk of Pancreatic Cancer: A Case-Control Study.Ghadirian P, Nkondjock A.
Epidemiology Research Unit, Research Centre, Centre Hospitalier de l'Université de Montréal (CRCHUM)-Hôtel-Dieu, Faculty of Medicine, Université de Montréal, 3850 St. Urbain St., Montreal, H2W 1T7, QC, Canada,
parviz.ghadirian@umontreal.ca

PURPOSE: The purpose of this study is to investigate whether the consumption of specific food groups predicts the risk of pancreatic cancer, a case-control study of nutrition and pancreatic cancer among French-Canadians was carried out in Montreal, Quebec, Canada. METHODS: A total of 179 pancreatic cancer cases (97 males and 82 females) and 239 population-based control subjects were interviewed. Dietary intake was evaluated via a validated food frequency questionnaire that gathers information on over 200 different food items and beverages. Odd ratios (ORs) and 95% confidence intervals (CIs) were computed by unconditional logistic regression. RESULTS: After adjustment for age, smoking, diabetes status, proxy interview, gender and total energy intake, a reduced risk of pancreatic cancer was related to vegetables and vegetable products [OR = 0.47; 95%CI: (0.21-1.06) p-trend = 0.024], while an increased risk was associated with the consumption of lamb, veal and game [OR = 2.24; 95%CI: (1.11-4.52) p-trend = 0.026], when the upper and lower quartiles of intake were compared. Changes in dietary intake over the last decade revealed an elevated risk with augmented consumption of soups, sauces and gravies [OR = 2.32; 95%CI: (1.20-4.49) p-trend=0.03], beef products [OR = 2.07; 95%CI: (0.95-4.51) p-trend=0.05] as well as fish and shellfish [OR = 1.48; 95%CI: (0.78-2.80) p-trend=0.05]. CONCLUSIONS: These findings suggest that a diet rich in vegetables and vegetable products may decrease the risk of pancreatic cancer.

PMID: 20101477 [PubMed - as supplied by publisher]


Traducción

El objetivo de este estudio es investigar si el consumo especifico de determinados grupos de alimentos predice el riesgo de cáncer pancreático. Un estudio de caso - control de nutrición y cáncer pancreático entre canadienses franceses fue llevado a cabo en Montreal, Quebec, Canadá. Método: un total de 179 casos de cáncer pancreático (97 hombres y 82 mujeres) y 239 sujetos de la población tomados como control, fueron interrogados. La dieta fue evaluada vía un cuestionario de frecuencias alimenticias validado dentro de 200 items opcionales de alimentos. Los odd ratios (relación probabilística de hechos) y los intervalos de confidencia del 95% (CIs) fueron computarizados a través de una regresión logística incondicional.

Resultados: después de hacer ajustes por edad, fumadores, diabetes, género y consumo de energía total, una reducción del riesgo de cáncer pancreático fue relacionada al consumo de vegetales y productos vegetales [(OR= 0.47, CI: 0.21-1.06) p-trend = 0.024], mientras un incremento del riesgo fue asociado al consumo de carne de cordero, vaca y aves [OR = 2.24; 95%CI: (1.11-4.52) p-trend = 0.026], cuando los cuartilos mayor y menor de consumo fueron comparados. Cambios en el consumo de alimentos en la última década demuestran un riesgo elevado de cáncer pancréatico con el consumo de salsas picantes, caldos y salsas a base de carnes [OR = 2.32; 95%CI: (1.20-4.49) p-trend=0.03], productos derivados de la carne [OR = 2.07; 95%CI: (0.95-4.51) p-trend=0.05], así como de pescado y mariscos [OR = 1.48; 95%CI: (0.78-2.80) p-trend=0.05].
Conclusiones: estos resultados sugieren que las dietas ricas en vegetales y productos vegetales pueden reducir el riesgo de cáncer pancreático.


Esta es otra investigación con resultados coherentes con la tendencia actual de confirmar que las dietas vegetarianas son preventivas de ciertos cánceres, en este caso particular, el agresivísimo cáncer pancreático.